El pasado noviembre de 2023, se dio a conocer un artículo redactado por Eric Aaronson, Chief Counsel de Asuntos Corporativos, Propiedad Intelectual y Cumplimiento de Propiedad Intelectual, y Sharon Reiche, Asesora General Adjunta, ambos de Pfizer Inc. En este, destacan la importancia de un sistema de patentes robusto para impulsar la innovación en la industria farmacéutica en EE.UU.
Actualmente, más del 90% de las recetas en Estados Unidos se cumplen con medicamentos genéricos o biosimilares, que en su mayoría se originaron como medicamentos patentados cuyo descubrimiento fue incentivado dentro del marco de propiedad intelectual (PI) hace décadas.
El artículo analiza cómo la desinformación, particularmente bajo la influencia del 'efecto de verdad ilusoria', da peso a la falsedad a través de la repetición y puede causar un impacto negativo en la política de propiedad intelectual (PI) en la industria. Entidades como la Iniciativa para Medicamentos, Acceso y Conocimiento Inc. (I-MAK) son señaladas por propagar afirmaciones infundadas contra la competencia justa en el sector farmacéutico. Estas acusaciones, a pesar de ser repetidas y citadas, a menudo carecen de sustento en la realidad comprobable.
Se usa el caso de Lyrica® para ilustrar cómo opera efectivamente el ecosistema biofarmacéutico: una innovación se protege por un tiempo limitado, tras el cual se abre la puerta a versiones genéricas, facilitando así el acceso a una mayor cantidad de personas. El artículo aclara que Lyrica®, aprobado en 2004, contó con versiones genéricas post-expiración de su patente en 2019, desacreditando las afirmaciones de I-MAK de ser un monopolio prolongado.
El término 'evergreening' y la noción de 'patent thickets' son examinados críticamente, destacando que cualquier nueva patente debe pasar por un proceso de examen riguroso, y que la evolución de un medicamento desde su composición química hasta su aprobación es un proceso compuesto de múltiples inventos que se alinean para crear tratamientos seguros y efectivos.
El artículo finaliza enfatizando la necesidad de preservar la infraestructura que ha permitido tales avances médicos, subrayando que políticas bien fundamentadas y basadas en evidencia son esenciales para el futuro de la medicina accesible.
El llamado a la acción es claro: políticas informadas y basadas en hechos son el único camino para garantizar que la innovación farmacéutica continúe satisfaciendo las necesidades de salud pública. La fidelidad a los datos, no a las narrativas engañosas, debe guiar nuestro compromiso con el progreso y el bienestar de los pacientes.
